Campamento zombi

Autor: Ronald Andrés Sarmiento Leal 



Había una vez, tres primos adolescentes que eran como hermanos. Un día cualquiera, la mamá de Lucas les preguntó si deseaban ir a un campamento, ellos muy emocionados aceptaron, pues querían disfrutar de una manera diferente las vacaciones.


Luego de empacar y recoger sus cosas, la mamá de Lucas estaba desde el carro apurándolos para que salieran rápidamente, porque el bus estaba por irse. Mientras iban de camino, Lucas, Carlos y Juan dialogaban muy contentos, al momento de  llegar al sitio,  se dieron cuenta que habían dos autobuses, uno de ellos parecía militar y el otro era muy colorido, situación que les pareció extraña, pensando que podían ser separados, se miraron  y Lucas le preguntó a su mamá:
– ¿Por qué hay dos autobuses, mamá? ­
– Porque son dos campamentos diferentes –Ella respondió algo extrañada por la pregunta.
Los jóvenes no tuvieron más remedio que hacer silencio y esperar a que su tía estacionara el carro. Al momento de bajarse, Lucas vio a muchos adolescentes felices al lado de su familia y luego subían a los diferentes autobuses, su mamá los dirigió al bus militar, los tres chicos se pusieron tristes al instante y ellos empezaron a alegar porque no querían ir a ese campamento, por lo que  ella no tuvo más remedio que aceptar y dejarlos subir en el bus del campamento de diversión llamado sonrisas.
Al momento de llegar al campamento, fueron recibidos de la manera más cordial, donde el líder los  organizó en  grupos de seis  y les entregó una bandera con la representación de un animal del bosque.  A El grupo de Lucas, Carlos y Juan les correspondió la de una  ardilla, nombre con el cual se les identificó.  Ahí conocieron a dos chicos  y  a una joven que impresionó a Juan y de la cual quedó totalmente enamorado.
– Hola chicos, ¿cómo están? – La joven los saluda muy emocionada.
– Bien, ¿qué haces en este campamento? – le respondió Juan.
– Me dieron las reglas del campamento y las traigo para que las vean –aviso la chica buscando la forma de no contestarle a Juan y entregándole el libro a Carlos porque era quien tenía más cerca.
– Bueno, ven dame el libro. –le dijo él y ella se lo entregó.
Después de un rato ella se fue y Juan le quitó el libro a Carlos tirándolo a la basura alegando que no servía.
Por la tarde, Carlos y el equipo buscaron una cabaña donde dormir y encontraron una que estaba abandonada, todos quedaron afuera menos Lucas y Juan, adentro encontraron una mochila que tenía comida vencida, frutas en descomposición y un cuaderno con cuentos de terror, el cuaderno lo escondieron y se fueron, cuando cayó la noche hicieron una fogata con ayuda de otros equipos, otros compañeros tocaban la guitarra, algunos cantaban y el resto hacia los coros, de repente a Carlos se le ocurrió contar cuentos de miedo.
Carlos inicio hablando sobre un señor con bigotes que asustaba a los niños por las noches y luego habló sobre un zombi que aparecía por las mañanas y en las tardes, esparciendo su virus convirtiendo a todos en zombis.
Cuando Carlos terminó todos se fueron a dormir muy asustados por la historia de zombis que él había contado, lo que no se sabían era que ese cuento se volvería realidad. Al día siguiente, los chicos del campamento ya estaban despiertos a las 9am y de repente apareció un zombi que corrió hacia la cabaña de Carlos intentando entrar y como no pudo, huyó, los que estaban despiertos se sorprendieron  y hablaban sobre eso, el joven se asomó por la ventana pero no vio nada.
A las 2pm, estaban todos haciendo actividades fuera de sus cuartos, en ese momento, el zombi apareció de nuevo, atacó a uno de los chicos que estaba en el campamento, y luego a otros convirtiéndolos como él, a las 3pm ya todos eran zombis menos el grupo de Carlos, ellos se asustaron y se querían ir, mientras Juan lloraba porque no se quería morir. Luego, de que se calmaron un poco, buscaban una forma de conseguir una cura, ellos se dieron cuenta que las cosas que Carlos decía y ellos se creían se hacían realidad.
Empezaron a inventar un líquido verde creyendo que era la cura para sanarlos a todos en el campamento, llenaron unas pistolas de agua con el líquido para dispararle a todos los zombis. Salieron y empezaron a disparar a las personas para curarlas, a las 6pm ya casi habían terminado, faltaba una sola, ese zombi corrió hacia Carlos para atacarlo y Juan en su desesperación encontró un machete y lo mató cortándole la cabeza, como ya habían terminado se fueron a dormir porque debían esperar algunas horas para que el antídoto hiciera que todos volvieran a la normalidad. A las 9am del día siguiente todos regresaron a ser los mismos y vivieron felices para siempre.

2 comentarios:

Juan David dijo...

Muy bueno el cuento.

Pedro dijo...

Esta muy interesante
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