Soledad, no tristeza

Autor: Yeni Yelitza Mena Soto
Me quede allí mirando como mi vida pasaba; y sé que pude hacer algo para impedirlo pero tal parece que ya no me quedaban fuerzas, intente tantas veces que no ceo que me haya cansado sino que la vida se cansó de mí.

Yo soy Kate Rodríguez y tengo 17 años; ya salí de la preparatoria pero aún no sé qué hacer con mi vida. Vivo sola, mi madre está viajando por todo el mundo con su novio y mi padre no sé si todavía esta vivo, no lo conozco. Y no les digo todo esto para que sientan compasión de mí, solo es un preámbulo para que entiendan como es que vivo.
Desde muy chica he estado sola; y no es porque sea tímida, aburrida, antisocial o no sé cuántas cosas más, es porque he querido muchas veces he escuchado “pobrecita, anda sola, debe sentirse mal”“deberías hablar con alguien y desahogarte”; pero a mi parecer la soledad no esta tan relacionada con la tristeza como piensan todos, puede que me guste estar sola y eso sería todo.
En mi último año del colegio, hablé un poco con mis compañeros pero ahora pienso que fue un poco estúpido si no les había hablado en los años anteriores ¿Por qué hacerlo ahora? No tenía sentido, ni siquiera los iba a extrañar, nunca los conocí realmente, pero eso fue lo que paso. En ese año salí al parque y plazas, a liberarme, conocer gente pero creo que fue por seguir las ideas que metieron en mi cabeza, yo no necesitaba conocer a nadie, ya lo hacía y no les hablaba ni daba charla para conocerlos más si tampoco lo iba a hacer, pase mucho tiempo de ese año en una banca de un parque solo… haciendo nada.
En el parque había una cancha donde jugaba un club de futbol, los jugadores por lo que observe, tenían entre 16 y 19 años, pero realmente casi nunca conversaba con ellos.
Solo conocía a Nico, aunque su nombre completo no lo sabía, solo Nicolás Duarte. Él era mi amigo, cada vez que iba al parque dialogábamos, ¡hasta llegó a mi casa para ver películas! Muy pronto se convirtió en mi mejor amigo, y salíamos muy seguido, al parque, cine o algunas veces nos quedábamos en la casa y charlábamos por horas. Él era todo lo contrario a mí, era extrovertido diciendo lo que pensaba y hablaba hasta no poder más, así que no entendía porque éramos tan amigos, aunque yo no quería que la amistad se acabara y prefería no pensar en ello
Luego de hacerme reír tantas veces solo con mímicas creo que ya no me gustaba estar sola. Muchas veces mi conciencia me preguntaba:
– ¿Será que estas enamorada?
– No, no es posible –respondía yo, no obstante estaba muy confundida.
De lo que si estaba segura es que lo que sentía no era una simple amistad…

4 comentarios:

Unknown dijo...

me gustó, tiene una parábola sobre su vida y eso es lo que lo hace bueno

Unknown dijo...

este tipo de blog o pag sirven para que la imaginación de los estudiantes vuele

Yaira Tobías dijo...

Me encantó mucho y me parece excelente este blog para que nosotros los jóvenes podamos expresar nuestros sentimientos,cosas que nos suceden en nuestras vidas o simplemente escribamos, que es lo que a muchos nos gusta.

yaileth plata dijo...

me parece muy interesante, y es entretenido leerlo porque me conlleva a seguir leyendo mas y mas.

Publicar un comentario

Escribe tu crítica constructiva aquí