Autor: Yaira Díaz
Era un viernes
santos, mi prima yo habíamos jugado todo el día hasta que cayó la noche, aunque
estábamos cansadas no queríamos dormir, así que nos encerramos en el cuarto.
Jugamos hasta
caer, pero ya cansadas y con mucho sueño mi prima apaga el foco en la oscuridad
una figura larga y tenebrosa, se ve reflejada en la pared, atemorizadas
corrimos a prender la luz y en un solo brinco, nos montamos en la cama, nos
abrazamos y comenzamos a rezar, de repente un frio junto con un arañazos paso
por las piernas. Nos quedamos quietas unos segundos temblando de miedo. Pero un
poco de valentía nos invadió y corrimos con mi madre, cuando llegamos a ella
estábamos sudando y llorábamos muy alto, mi madre no podía calmarnos así que
prendió las luces controlando nuestro llanto.
Muy pronto nos
quedamos dormidas y de ese momento solo quedo un oscuro recuerdo de la última
visita.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe tu crítica constructiva aquí