El bus

Autor: Angie Roa Avendaño 



Hace seis meses, mi abuela y yo nos fuimos de vacaciones a Bucaramanga, pasaríamos tres o cuatro semanas allá porque al regresar a Valledupar me tenían que matricular en el colegio para poder seguir estudiando.
Después de habernos ido de viaje por fin íbamos a regresar pero a mi abuela la asaltaron y le robaron toda la plata que tenía, le quitaron la plata de los pasajes.
Entonces mi abuela nos montó en un bus pirata, de esos que llevan un montón de cajas con mercancías en vez de ser de esos que llevan solo personas con asientos muy cómodos, mi abuela y yo tratamos de acomodarnos en un lugarcito dentro del bus, había pocas personas y las sillas no se veían agradables para dormir un rato. Luego de un rato, le dije a mi abuela que sentí un olor a quemado pero ella no me creyó, y cerré los ojos para quedarme dormida, cuando el conductor gritó que el carro se había quedado sin frenos, yo muy asustada miré a nuestro alrededor y me di cuenta que íbamos en una carretera llena de curva de un lado del carro una montaña grande y del otro un gran abismo.
De repente mi abuela se desmayó y unos minutos después se fue la luz del bus, más  me asusté, habíamos quedado sin frenos y sin luz. Más tarde, cuando el carro estaba bajando solo un poco la velocidad, el chofer no vio un hueco y allí había una piedra que hizo que el bus se detuviera, para que al final nos trajera un carro a Valledupar.

6 comentarios:

Unknown dijo...

Muy buen trabajo, ya que cada una de las anecdotas son muy interesantes

Iván, Osnayder, Luis dijo...

estuvieron muy interesante las anécdotas

andres herrera dijo...

Muy interesante las anécdotas felicidades.

soemid dijo...

me encantaron muy buenas buen trabajo

Daniela Amaya dijo...

Muy buen trabajo, fue una experiencia mágica!

Anónimo dijo...

muy buen trabajo me encanta tu historia

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